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Worshipers of Technology/Adoradores de la tecnología

“The time you spend with Jesus in the Blessed Sacrament is the best time you will spend on earth. Each moment that you spend with Jesus will deepen your union with Him and make your soul everlastingly more glorious and beautiful in Heaven, and will help bring about everlasting peace on earth.” – St. Teresa of Calcutta.

In the last couple years, technology has increased to create such an impact that social media is governing the way people live. It’s clear that it is a helpful way to communicate with people from one edge of the earth to the other. But on the other hand, it is affecting the way people communicate. There is no longer need for a conversation, because of such things as Snapchat, Instagram, Facebook, and so on. We concern ourselves so much with how the society will grade us, in things such as: the size of our waist, our language, the color of our skin, the kind of clothes we wear, the kind of food we eat, the car we have, and so on. This is where we can become worshipers of technology, by spending hours and hours before the “SMARTPHONE” to satisfy what I call a mirror society, because society wants us to look at ourselves, but the truth is that we will never be satisfied by a mirror society.

We as Christians believe in God. Mark Lucado in his book Facing Your Giants empathizes that: God does not see the same way people see. People look at the outside of a person, but the Lord looks at the heart (1 Samuel 16:7).  If we go to a concert of a famous person, then the place will be full. But why are we not doing the same when our Lord Jesus, our superhero that with a crown of thorns, and carrying his cross, and giving his life and pouring the last drop of His blood for us, is present in the Blessed Sacrament? If it is true that He is truly present in the Eucharistic species, then why are we not able to get a place full when our Lord is present in the Blessed Sacrament?

Luke 5: 17-26 tells the story of some men who took a man who was not able to walk to where Jesus was. They did everything they could to get close with Jesus. They did not allow anything to be in their way, and even the roof was not going to stop them. They made a hole to take the sick man, and Jesus rewarded the men not only by forgiving his sins but also by healing him. We should ask ourselves, are we paralytic? Are we becoming worshipers of technology? Is our smatphone in the way of our encounter with Jesus? What Jesus is asking from us is to take a part of our time to worship Him. Let us the go to the Virgin Mary and ask Her help, so that she can teach us how to be true worshipers of her son, because the rewards of praising Jesus are far beyond the pleasures that we find in the social media. Let the Marian light shine on our hearts, so that we can truly admire the sacrifice that Jesus accomplished for us on the Cross.

 

Adoradores de la tecnología

“El tiempo que uno pasa con Jesús en el Santísimo Sacramento es el tiempo mejor invertido en la tierra.  Cada momento que uno dedica a Jesús profundiza nuestra unión con Él y le imprime al alma un aspecto más eternamente glorioso y hermoso en el Cielo, que nos ayudará a alcanzar una paz duradera en la tierra.”- Santa Teresa de Calcuta.

En los últimos años la tecnología ha aumentado, para crear un gran impacto que los medios sociales rigen la manera de vivir de las personas. Es claro que se trata de una manera útil para comunicarse con personas de un extremo al otro de la tierra, pero, por otro lado, está afectando la forma de comunicarse entre las personas. Ya no hay necesidad de una conversación, porque cosas como Snapchat, Instagram, Facebook; nos preocupa tanto de cómo la sociedad nos califica, en cosas tales como: el tamaño de nuestra cintura, nuestro idioma, el color de la piel, el tipo de ropa que se utilizamos, el tipo de comida que comemos, el coche que tenemos, y así sucesivamente. Esto es donde nos convertimos en adoradores de la tecnología, invirtiendo horas y horas antes de el “celular” para satisfacer, lo que he llamado una sociedad espejo, porque las sociedades quieren que nos miremos, según su forma de pensar, pero la verdad es que nunca podremos satisfacer, ese tipo de sociedad.

Nosotros, como cristianos, creemos en Dios, y citando a Mark Lucado en su libro: Frente a Sus Gigantes enfatiza que: Dios no ve de la misma forma en que la gente ve. La gente mira el exterior de una persona, pero el Señor mira el corazón (1 Samuel 16:7). Si queremos ir a un concierto de ordinaria y famosa persona, estoy seguro que el lugar se llenaría, pero ¿por qué no estamos haciendo lo mismo cuando nuestro Señor Jesús, nuestro superhéroe que, con una corona de espinas, y llevando su cruz, y dando su vida y derramando la última gota de su sangre por nosotros, que está presente en el Santísimo Sacramento? Es verdad que El está realmente presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad, entonces por qué no somos capaces de llegar un lugar lleno, cuando nuestro Señor Jesucristo está presente en el Santísimo Sacramento.

Lucas 5: 17-26, narra la historia de que algunos hombres se llevaron a un hombre que no era capaz de caminar, donde estaba Jesús, que hicieron todo lo que pudieron para acercarse a Jesús, ellos no permitieron que nada estuviera en el medio para ir con Jesús, e incluso el techo no los iba a detener. Hicieron un agujero en el tejado y lo bajaron donde estaba Jesús, y Jesús recompenso su esfuerzo, no solo le perdono sus pecados sino también lo curo. Entonces debemos preguntarnos, ¿estamos nosotros paralíticos por la tecnología, debido a la forma en que nos estamos convirtiendo en adoradores de la tecnología? , esta nuestro celular en nuestro camino hacia el encuentro con Jesús?. Lo que Jesús nos pide, es tomar una parte de nuestro tiempo para ir a adorarlo. Permitámonos ir a la Virgen María y pedirle su ayuda, para que ella nos pueda enseñar a ser realmente unos adoradores de su Hijo amado, porque las recompensas de la alabanza con Jesús están mucho más allá de los placeres que encontramos en los medios de comunicación social, dejemos que  la luz mariana brille en nuestros corazones, de modo que realmente podemos admirar el sacrificio que Jesús hizo por nosotros en la cruz.